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Los apartamentos vacacionales son una alternativa a la oferta hotelera en nuestras vacaciones. En la actualidad, muchos se decantan por este tipo de alojamientos debido a su localización, a la comodidad de disponer de un hogar completamente equipado así como una oferta con precios más asequibles. Pero dentro de estas comodidades que nos ofrece, pueden surgir ciertos timos que los usuarios se han ido encontrando a la hora de formalizar el alquiler de la vivienda.

Para evitar que se estropeen nuestras vacaciones, deben tomarse ciertas precauciones a la hora de contratar estos servicios:

– Ante todo solicitar toda la información acerca del lugar donde alojarse. El propietario ya debe disponer de un perfil completo y detallado del apartamento o casa del que dispone, pero en caso de duda siempre solicitar imágenes que nos permitan conocer bien como es el lugar.

– Emplear como intermediario a la empresa donde se oferta el apartamento. Esto nos protegerá de posibles estafas por parte del dueño. En el caso de contratar directamente con el propietario, debe adjuntar su documentación básica como el DNI, así como la nota simple de la vivienda, también es muy importante suscribir un contrato de arrendamiento.

– Mantener un registro de todos los trámites realizados: extractos bancarios de las transferencias, pantallazos de la conversación con el propietario, del anuncio de la vivienda en el portal correspondiente… todo lo que pueda acreditar las condiciones en las que se encontraba la oferta.

– Dependiendo de la comunidad autónoma, el arrendatario se ve en la disposición de solicitar una hoja de reclamaciones que el arrendador debe poner a su disposición, la cual debe hacerse llegar a los organismos de consumo pertinentes.

– En el caso de que se trate de una estafa, algo que no suele ocurrir con frecuencia, deberá interponerse una denuncia en las dependencias de la policía aportando toda la información que hayamos recopilado del suceso.

En el caso de incurrir en un delito, los autores de éstos se enfrentan a penas de entre seis meses y tres años de prisión. Cuando la estafa no supere los 400 euros, la pena será una multa de uno a tres meses.

Además, te tienen que restituir el dinero defraudado, los intereses y una posible indemnización por los daños y perjuicios acreditados.

Por ello te recomendamos que tomes todas las precauciones al alcance de tu mano y, si tienes alguna duda, quedamos a tu disposición para resolverla.

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